jueves, 23 de octubre de 2014
jueves, 9 de octubre de 2014
Que Dice La Biblia Acerca Del Fin Del Mundo
El evento usualmente conocido como “el fin del mundo” es descrito en 2 de Pedro 3:10 (LBLA), “Los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos serán destruidos con fuego intenso, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas.” Esta es la culminación de una serie de eventos conocidos como “el día del Señor,” el tiempo cuando Dios intervendrá en la historia humana para Su juicio. En ese tiempo, todo lo que Dios ha creado, “los cielos y la tierra” (Génesis 1:1), será destruido por Él.
La fecha de este evento, de acuerdo a la mayoría de los eruditos bíblicos, es al final del período de 1000 años llamado “el milenio.” Durante estos 1000 años, Cristo reinará en la tierra como Rey en Jerusalén, sentado en el trono de David (Lucas 1:32-33) y gobernando en paz pero con “vara de hierro” (Apocalipsis 19:15). Al final de los 1000 años, Satanás será soltado, vencido nuevamente, y luego lanzado al lago de fuego (Apocalipsis 20:7-10). Entonces, después del juicio final de Dios, ocurrirá el final del mundo descrito en2 Pedro 3:10. La Biblia nos dice muchas cosas sobre este evento.
Primeramente, será catastrófico en su alcance. Los “cielos” se refiere al universo físico – las estrellas, planetas y galaxias – los cuales serán consumidos por alguna clase de explosión tremenda, posiblemente una reacción nuclear o atómica que consumirá y destruirá toda la materia como la conocemos ahora. Todos los elementos que conforman el universo, serán destruidos con “intenso calor” (2 Pedro 3:12). Este también será un evento ruidoso, descrito en diferentes versiones de la Biblia como un “gran estruendo” (LBLA), “estruendo espantoso” (NVI), “grande estruendo” (RV-60), “un ruido espantoso” (DHH). No habrá duda de lo que estará sucediendo. Todos lo verán y oirán porque también se nos ha dicho que “la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas.”
Entonces Dios creará un “cielo nuevo y una tierra nueva” (Apocalipsis 21:1), la cual incluirá a la “Nueva Jerusalén” (v.2), la ciudad capital del cielo; un lugar de perfecta santidad, la cual descenderá del cielo a la nueva tierra. Esta es la ciudad donde los santos –aquellos cuyos nombres fueron escritos en el “libro de la vida del Cordero” (Apocalipsis 13:8) – vivirán para siempre. Pedro se refiere a esta nueva creación como “en los cuales mora la justicia.” (2 Pedro 3:13).
Tal vez la parte más importante de la descripción de Pedro sobre ese día, es su exhortación en los versos 11-12: “Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios….!” Los cristianos saben lo que sucederá, y debemos vivir de una manera que refleje ese entendimiento. Esta vida es pasajera, y nuestra atención debe estar enfocada en los nuevos cielos y la nueva tierra por venir. Nuestra “santa y piadosa manera de vivir” debe ser un testimonio para aquellos que no conocen al Salvador, y debemos decir a otros acerca de Él, para que puedan escapar del terrible destino que les espera a aquellos que lo rechacen. Esperamos con expectación al Hijo de Dios, “al cual resucitó de entre los muertos, es decir, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.” (1 Tesalonicenses 1:10).
Ubicación:
Cajamarca, Perú
miércoles, 8 de octubre de 2014
Que Dice La Biblia Acerca Del Origen De La Humanidad

I. ORIGEN DEL HOMBRE
Es muy natural que el hombre sea curioso acerca de su origen. Siempre así lo ha sido. Varias teorías han sido propuestas en diferentes tiempos por filósofos. La más moderna es la teoría de la evolución, la cual afirma que los ancestros humanos son los animales. No hay evidencias que el hombre primitivo haya sido diferente al hombre moderno. El hecho de que la sangre humana es “una” a través del mundo prueba que no es un proceso de evolución, Hechos 17:26. La sangre de los animales no sustenta la vida humana. No podemos mezclar nuestra sangre con la sangre de los animales. Desde los peces a las aves, desde los animales al hombre, Dios creó cada uno según su género (Génesis 1:24-25).
El hombre es distintivamente diferente en que fue creado a la imagen de Dios. “Entonces dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” (Génesis 1:26-27).
Dios creó el primer hombre del polvo de la tierra (Génesis 2:7). De todos modos, a través de la historia Dios creó seres humanos de diferentes maneras: (A) Por concepción entre hombre y mujer. (B) sin la participación de una mujer, como Eva. (C) Sin hombre ni mujer, como Adán. (D) Sin la participación de un hombre, por una mujer, como Cristo. Esto es otra evidencia del poder de Dios sobre la vida.
Dios dice acerca de su criatura el hombre, "para gloria mía los he creado, los formé y los hice" (Isaías 43:7). Entonces la pregunta es "¿Cuál es la meta final del hombre?" Apropiadamente respondemos, "la meta final de todo hombre es glorificar a Dios."
II. LA NATURALEZA DEL HOMBRE
Todo el que ha testificado a una persona muriendo entiende vívidamente que el hombre tiene un cuerpo físico y también un alma o espíritu. En un momento la persona está viva ... enseguida se ha ido, aunque su cuerpo está todavía allí. A pesar que el espíritu ha partido, un cuerpo muerto permanece.
La Biblia nos enseña que el hombre es un ser tripartito: cuerpo, alma y espíritu (I Tesalonicenses 5:23). Mientras es difícil para nosotros distinguir entre alma y espíritu, puesto que ambos están en contraste con el cuerpo físico, la Biblia nos enseña que hay una diferencia. Una planta es un cuerpo sin alma ni espíritu. Un animal tiene cuerpo y alma pero no espíritu. El hombre es cuerpo, alma y espíritu. El alma distingue un ser viviente de uno muerto, pero el espíritu distingue al hombre de los animales. El espíritu del hombre hace posible para él tener comunión con Dios.
El hombre es el único ser creado que ora. La oración es una práctica universal. Desde los pueblos más paganos hasta la gente más iluminada, a través de todos los tiempos, la gente ora. ¿Por qué? ¿Has visto alguna vez a un mono que da gracias a Dios por sus bananas? También, el hombre es el único ser creado con una conciencia. ¿Has visto alguna vez un mono que sienta culpa por robarle a otros monos sus cocos o por cometer adulterio? Los escritos históricos están llenos con testimonios de seres humanos que fueron quebrantados con convicción de que habían hecho mal (Romanos 1:18-32). Los animales hacen sus decisiones por sus instintos. Sólo el hombre hace sus decisiones por razonamientos.
Cuando hombres caídos llegan a ser cristianos, reciben la morada del Espíritu Santo. Recibimos la vieja naturaleza por la caída de Satanás, quien la introdujo al género humano a través de la caída de Adán. Si vamos al Señor en fe, le recibimos como nuestro Salvador personal, Él literalmente, en la persona del Espíritu Santo, hace residencia en nuestras vidas. En ese momento recibimos una nueva naturaleza, la cual es “Cristo en nosotros, la esperanza de gloria” (Colosenses 1:27).
El alma es el asiento de las emociones y pasiones. El término espíritu incluye nuestra habilidad de saber y razonar. El hombre es responsable ante Dios y su deber más grande es hallar lo que Dios quiere que él haga, y entonces hacerlo. Estas dos naturalezas, la carnal y la espiritual, están en una lucha interna por toda la vida del cristiano. (Más sobre esto en “Salvación”)
III. LA LIBRE VOLUNTAD DEL HOMBRE
Hay otros seres en el universo que Dios ha creado, éstos son ángeles o también llamados espíritus. Ellos no tienen cuerpos humanos ni almas y son más poderosos que los seres humanos. También ellos han sido creados para servir a Dios, pero así como el hombre, tienen una libre voluntad. Algunos de ellos cayeron en el pecado de desobediencia (Isaías 14:12-15).
Dios podría haber hecho cierto número de máquinas para hacer su voluntad mecánicamente, no obstante Él eligió crear seres que podían, si lo desearan, servirle voluntariamente y amarlo libremente. No podemos comprender por qué Él deseó hacerlo de este modo, pero la evidencia claramente abunda a través de la historia mostrando que el hombre elige sus decisiones y Dios elige las consecuencias.
IV. EL PECADO DEL HOMBRE
Cuando Dios creó seres libres, capaces de hacer su voluntad o rehusarla, Él sabía que algunos elegirían el camino equivocado. El gran ángel llamado Lucifer, ahora conocido como Satanás, decidió ejercer su voluntad en contra de la de Dios. El primer pecado no fue cometido en la tierra sino en el cielo, por eso Lucifer fue inmediatamente expulsado de allí. Muchos otros ángeles se unieron a Satanás y también fueron echados con él. Desde entonces, Satanás ha estorbado los planes de Dios en toda forma posible. Cuando el hombre fue creado con una voluntad libre, Satanás inmediatamente planeó tentarlo en su obediencia. Dios había advertido al hombre, pero Satanás tuvo éxito en hacerlo caer en pecado a él también. La muy conocida historia se encuentra en Génesis 3.
Ahora bien, Dios, como Gobernador moral del universo, no puede tolerar en su presencia a ningún ser que deliberadamente desobedece sus mandamientos. Por eso es que Satanás fue echado del cielo cuando desafió la voluntad de Dios. Él mismo trato fue necesario para con el hombre, y de ese modo Adán fue echado de la presencia física de Dios (Génesis 3:23-24).
El pecado ha entrado a la raza humana por Adán y por él ha pasado a cada ser humano. “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5:12). Todos nacimos con una tendencia a pecar. Nuestra naturaleza pecaminosa responde a la tentación por lo cual pecamos contra un Dios santo.
V. EL FUTURO DEL HOMBRE
Así como la Biblia nos habla del origen humano, que proviene de la mano del Creador; la vergonzosa caída del hombre y su consecuente separación de Dios; del mismo modo fielmente nos advierte que cada hombre, mujer y niño algún día estará delante de Dios como Juez. “De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí” (Romanos 14:12). El hecho de la muerte es tan común que cada uno entiende el inevitable fin de cada hombre. Pero la Biblia agrega: "está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27). Dios ha creado al hombre y le ha revelado su voluntad a través de Su palabra. Dios considerará a cada persona absolutamente responsable por cada cosa que haya hecho. Esta vida es primariamente una preparación para la próxima. El hombre no muere como un animal lo hace. El espíritu del hombre debe volver a Dios, su Creador y Juez.
Es muy natural que el hombre sea curioso acerca de su origen. Siempre así lo ha sido. Varias teorías han sido propuestas en diferentes tiempos por filósofos. La más moderna es la teoría de la evolución, la cual afirma que los ancestros humanos son los animales. No hay evidencias que el hombre primitivo haya sido diferente al hombre moderno. El hecho de que la sangre humana es “una” a través del mundo prueba que no es un proceso de evolución, Hechos 17:26. La sangre de los animales no sustenta la vida humana. No podemos mezclar nuestra sangre con la sangre de los animales. Desde los peces a las aves, desde los animales al hombre, Dios creó cada uno según su género (Génesis 1:24-25).
El hombre es distintivamente diferente en que fue creado a la imagen de Dios. “Entonces dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” (Génesis 1:26-27).
Dios creó el primer hombre del polvo de la tierra (Génesis 2:7). De todos modos, a través de la historia Dios creó seres humanos de diferentes maneras: (A) Por concepción entre hombre y mujer. (B) sin la participación de una mujer, como Eva. (C) Sin hombre ni mujer, como Adán. (D) Sin la participación de un hombre, por una mujer, como Cristo. Esto es otra evidencia del poder de Dios sobre la vida.
Dios dice acerca de su criatura el hombre, "para gloria mía los he creado, los formé y los hice" (Isaías 43:7). Entonces la pregunta es "¿Cuál es la meta final del hombre?" Apropiadamente respondemos, "la meta final de todo hombre es glorificar a Dios."
II. LA NATURALEZA DEL HOMBRE
Todo el que ha testificado a una persona muriendo entiende vívidamente que el hombre tiene un cuerpo físico y también un alma o espíritu. En un momento la persona está viva ... enseguida se ha ido, aunque su cuerpo está todavía allí. A pesar que el espíritu ha partido, un cuerpo muerto permanece.
La Biblia nos enseña que el hombre es un ser tripartito: cuerpo, alma y espíritu (I Tesalonicenses 5:23). Mientras es difícil para nosotros distinguir entre alma y espíritu, puesto que ambos están en contraste con el cuerpo físico, la Biblia nos enseña que hay una diferencia. Una planta es un cuerpo sin alma ni espíritu. Un animal tiene cuerpo y alma pero no espíritu. El hombre es cuerpo, alma y espíritu. El alma distingue un ser viviente de uno muerto, pero el espíritu distingue al hombre de los animales. El espíritu del hombre hace posible para él tener comunión con Dios.
El hombre es el único ser creado que ora. La oración es una práctica universal. Desde los pueblos más paganos hasta la gente más iluminada, a través de todos los tiempos, la gente ora. ¿Por qué? ¿Has visto alguna vez a un mono que da gracias a Dios por sus bananas? También, el hombre es el único ser creado con una conciencia. ¿Has visto alguna vez un mono que sienta culpa por robarle a otros monos sus cocos o por cometer adulterio? Los escritos históricos están llenos con testimonios de seres humanos que fueron quebrantados con convicción de que habían hecho mal (Romanos 1:18-32). Los animales hacen sus decisiones por sus instintos. Sólo el hombre hace sus decisiones por razonamientos.
Cuando hombres caídos llegan a ser cristianos, reciben la morada del Espíritu Santo. Recibimos la vieja naturaleza por la caída de Satanás, quien la introdujo al género humano a través de la caída de Adán. Si vamos al Señor en fe, le recibimos como nuestro Salvador personal, Él literalmente, en la persona del Espíritu Santo, hace residencia en nuestras vidas. En ese momento recibimos una nueva naturaleza, la cual es “Cristo en nosotros, la esperanza de gloria” (Colosenses 1:27).
El alma es el asiento de las emociones y pasiones. El término espíritu incluye nuestra habilidad de saber y razonar. El hombre es responsable ante Dios y su deber más grande es hallar lo que Dios quiere que él haga, y entonces hacerlo. Estas dos naturalezas, la carnal y la espiritual, están en una lucha interna por toda la vida del cristiano. (Más sobre esto en “Salvación”)
III. LA LIBRE VOLUNTAD DEL HOMBRE
Hay otros seres en el universo que Dios ha creado, éstos son ángeles o también llamados espíritus. Ellos no tienen cuerpos humanos ni almas y son más poderosos que los seres humanos. También ellos han sido creados para servir a Dios, pero así como el hombre, tienen una libre voluntad. Algunos de ellos cayeron en el pecado de desobediencia (Isaías 14:12-15).
Dios podría haber hecho cierto número de máquinas para hacer su voluntad mecánicamente, no obstante Él eligió crear seres que podían, si lo desearan, servirle voluntariamente y amarlo libremente. No podemos comprender por qué Él deseó hacerlo de este modo, pero la evidencia claramente abunda a través de la historia mostrando que el hombre elige sus decisiones y Dios elige las consecuencias.
IV. EL PECADO DEL HOMBRE
Cuando Dios creó seres libres, capaces de hacer su voluntad o rehusarla, Él sabía que algunos elegirían el camino equivocado. El gran ángel llamado Lucifer, ahora conocido como Satanás, decidió ejercer su voluntad en contra de la de Dios. El primer pecado no fue cometido en la tierra sino en el cielo, por eso Lucifer fue inmediatamente expulsado de allí. Muchos otros ángeles se unieron a Satanás y también fueron echados con él. Desde entonces, Satanás ha estorbado los planes de Dios en toda forma posible. Cuando el hombre fue creado con una voluntad libre, Satanás inmediatamente planeó tentarlo en su obediencia. Dios había advertido al hombre, pero Satanás tuvo éxito en hacerlo caer en pecado a él también. La muy conocida historia se encuentra en Génesis 3.
Ahora bien, Dios, como Gobernador moral del universo, no puede tolerar en su presencia a ningún ser que deliberadamente desobedece sus mandamientos. Por eso es que Satanás fue echado del cielo cuando desafió la voluntad de Dios. Él mismo trato fue necesario para con el hombre, y de ese modo Adán fue echado de la presencia física de Dios (Génesis 3:23-24).
El pecado ha entrado a la raza humana por Adán y por él ha pasado a cada ser humano. “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5:12). Todos nacimos con una tendencia a pecar. Nuestra naturaleza pecaminosa responde a la tentación por lo cual pecamos contra un Dios santo.
V. EL FUTURO DEL HOMBRE
Así como la Biblia nos habla del origen humano, que proviene de la mano del Creador; la vergonzosa caída del hombre y su consecuente separación de Dios; del mismo modo fielmente nos advierte que cada hombre, mujer y niño algún día estará delante de Dios como Juez. “De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí” (Romanos 14:12). El hecho de la muerte es tan común que cada uno entiende el inevitable fin de cada hombre. Pero la Biblia agrega: "está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27). Dios ha creado al hombre y le ha revelado su voluntad a través de Su palabra. Dios considerará a cada persona absolutamente responsable por cada cosa que haya hecho. Esta vida es primariamente una preparación para la próxima. El hombre no muere como un animal lo hace. El espíritu del hombre debe volver a Dios, su Creador y Juez.
Ubicación:
Cajamarca, Perú
miércoles, 1 de octubre de 2014
Que Dice La Biblia Acerca Del Perdón
Pasos para obtener
el perdón: 1) Reconocimiento de la condición
de pecador (1 Juan 1:8; Salmo 51:2,3). 2) Arrepentimiento sincero (Hechos 3:
19; Lucas 3:8; 13: 3-5). 3) Aceptación de Jesús como único Salvador (Hechos
4:12; 5: 31; 10: 43). 4) Confesión. La confesión es indispensable (Salmo
32:1-5; Proverbios 28:13). Debe nombrar el pecado cometido. (Levítico 5:5).
Pagará por los daños causados (Levítico 6:4). La confesión debe ser hecha a
Dios (1 Juan 1: 9; Isaías 1: 18- Salmo 103: 3). 5) Conversión (2 Crónicas 7:14;
Hechos 3:19).
El maravilloso
perdón de Dios. Dios perdona completamente
(Isaías 43:25; Hebreos 8:12; 10:17) . El perdón es gratuito ( Romanos 3:24).
Somos perdonados en el acto (Lucas 23:39-43). Obtener el perdón es como
arreglar una cuenta pendiente. El pecador no tiene con qué pagar la deuda; pero
Jesús la pagó por él en la cruz del calvario y ofrece los méritos de su
sacrificio al que desee aceptarlos.
Arrepentimiento. El arrepentimiento verdadero comprende dolor sincero y profundo por
haber pecado (2 Corintios 7:10). El arrepentimiento es indispensable para
obtener el perdón (Hechos 2: 37,38).
Confesión. Los pecados deben ser declarados a Dios, porque El puede perdonarlos. No
puede haber perdón a menos que haya sincera y completa confesión (Proverbios
28:13). “La confesión de nuestros pecados, ya sea pública o privada, debe ser
de corazón y voluntaria. No debe ser arrancada al pecador. No debe hacerse de
un modo ligero y descuidado. La verdadera confesión es siempre de un carácter
específico y reconoce pecados particulares… La confesión no es aceptable para
Dios si no va acompañada por un arrepentimiento sincero y una reforma.
Debe haber cambios decididos en la vida; todo lo que
ofenda a Dios debe dejarse. Tal será el resultado de una verdadera tristeza por
el pecado”. (E. G. de White, CC págs. 38,39).
Conversión. Como resultado del arrepentimiento y la confesión se produce un cambio
radical en el carácter del pecador. «Si alguno está en Cristo nueva criatura
es: Las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas,, (2 Corintios
5:17).
Los que llegan a
ser nuevas criaturas en Cristo Jesús producen los frutos de su Espíritu: Amor, gozo, paz, longanimidad, benignidad, bondad, fidelidad,
mansedumbre, templanza”. Ya no se conforman con las concupiscencias anteriores,
sino por la fe siguen las pisadas del Hijo de Dios, reflejan su carácter y se
purifican a si mismos como El es puro. Aman ahora las cosas que en un tiempo
aborrecían y aborrecen las cosas que en otro tiempo amaban. El que era
orgulloso y dominador es ahora manso y humilde de corazón. El que era vano y
altanero es ahora serio y discreto. El que antes era borracho, es ahora sobrio,
y el que era libertino, puro (E. G. de White, El camino a Cristo. págs. 58,59).
Justificación. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de
nuestro Señor Jesucristo. Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo
murió por los impíos… Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo
aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya
justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira” (Romanos 5:1, 6, 8
,9).
“El perdón de Dios va mucho más allá del perdón del
pecado. Dios no sólo perdona, sino que justifica. Esto significa que el hombre
está realmente sin culpa delante de Dios”. (Billy Graham. El mundo en llamas
pág.167).
Santificación. Después de la justificación, con la ayuda de Dios, hay que mantenerse
sin caída (Judas 24). No debe haber pecados voluntarios (Hebreos 10:26). El
secreto de la santificación es crecer en el conocimiento de Dios (Colosenses
1:10). La única forma de obtener esa experiencia de progreso continuo, es estar
íntimamente ligado con Jesús y confiar en su poder (Gálatas 2:20; Romanos
8:37).
“Nuestro crecimiento en la gracia, nuestro gozo,
nuestra utilidad, todo depende de nuestra unión con Cristo. Sólo estando en
comunión con él diariamente y permaneciendo en él cada hora, es como hemos de
crecer en la gracia… Conságrate a Dios todas las mañanas; haz de esto tu primer
trabajo”.
Referencias
Recuperado de: http://vozesperanza.com/cursos/la-fe-de-jesus/lo-que-la-biblia-ensena-acerca-del-perdon-de-los-pecados/
Etiquetas:
Biblia,
Fe,
Jesucristo,
Perdón
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